Alergia e intolerancia a los lácteos

Lácteos: ¿alergia o intolerancia?

Tras hablaros del gluten hace un par de semanas, hoy he decidido comentar los problemas que pueden generar los lácteos.

En primer lugar, si nos fijamos a nuestro alrededor, encontramos con la gente que los toma sin problema alguno y los rechazadores por excelencia. Generalmente, se achaca al consumo que hacemos al finalizar la lactancia materna u artificial dependiendo del caso. Que sí, que quizás en España somos los mayores consumidores y en Oriente ni los prueban ya que son más de soja. Pero esa no es la cuestión de este artículo.

Alergia e intolerancia a los lácteos

Así que vamos al lío con la alergia e intolerancia a este grupo de alimentos. Como ya os comenté anteriormente, existen diferencias con las intolerancias. En este caso, al hablar de alergia nos referimos a la proteína que se encuentra en la leche de la vaca, y por lo tanto en todos los alimentos y productos procedentes de dicho animal. En cambio, la intolerancia es la lactosa que como ocurre con otros azúcares (fructosa y galactosa) puede ser de nacimiento (por herencia genética), secundaria a otra patología, puntual por alteración intestinal o adquirida tras dejar de consumirlo. Incluso aparecer en la edad adulta por disminución de la actividad de la lactasa, enzima que se encarga de digerirla. Echad un vistazo a este cuadro resumen:

alergia e intolerancia lácteos

Tratamiento dietético

También es primordial insistir en el tratamiento que difiere entre ambas patologías.

La alergia implica evitar los lácteos (leche, yogures, queso, mantequilla, nata, derivados y productos elaborados con estos alimentos) y la carne de ternera (más los productos que los contienen entre sus ingredientes). Además, se han detectado casos de reactividad cruzada entre leche de cabra y oveja así como con la carne. Es por la similitud entre las proteínas. Hablamos de la Betalactoglobulina y la caseína.

Y respecto a la intolerancia, sólo se han de evitar los lácteos, aunque conviene puntualizar algunos aspectos:

  • La maduración y la fermentación reduce el contenido en lactosa, con lo que los quesos curados y los yogures pueden consumirse.
  • Los productos para piel como cremas y jabones también pueden llevarla.
  • La lactosa y derivados suelen utilizarse como aditivos (podéis ver los nombres en la siguiente tabla).

alimentos lactosa

¿Qué alternativas tenemos?

Si se produce en neonatos, la alternativa es el uso de fórmulas extensamente hidrolizadas o elementales. Y la soja también sería una opción aunque a partir del año. A más a más, existen una gran variabilidad de bebidas vegetales a base de arroz, avena, semillas, coco, etc. Va a depender de los gustos individuales. Pero conviene saber que el valor nutricional es diferente y algunas están enriquecidas en calcio, vitamina D o B12. Lo que sí es importante es comprobar que no llevan azúcares añadidos.

Y hay lácteos “sin lactosa” a los que se les ha añadido lactasa para predigerir la lactosa y no suponga problema para los intolerantes. Pero cuidado, que no a todos sienta bien que me lo han comentado algunos pacientes.

Además, ante la conciencia por una alimentación más ética (por el auge del veganismo), venden hasta quesos y postres elaborados con soja, almendras, anacardos y avena. Y como ocurre con los lácteos, tampoco son imprescindibles en la alimentación.

¿Y qué pasa con el calcio? ¿Tendré osteoporosis?

Se encuentra también en alimentos vegetales como os he indicado en el listado de alimentos. Además que la osteoporosis no depende exclusivamente de este nutriente si no que intervienen otros factores y nutrientes.

También te puede interesar...

Artículos populares

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *